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jueves, 16 de febrero de 2012

Bosques de Sansanet, ruta circular


Circular con raquetas desde Forges d’Abel por Sansanet, Somport y regreso por el Camino de Santiago

“Cuando hayas cortado el último árbol, contaminado el último rio y pescado el último pez, te darás cuenta de que el dinero no se puede comer”


12 de febrero de 2012,

   Preciosa ruta por los bosques de Sansanet realizada con abundante nieve polvo en un día gélido pero soleado. Hay que advertir que esta ruta, muy sencilla en ausencia de nieve, puede complicarse tras una nevada si no encontramos la huella abierta. En ese caso resulta casi imprescindible, si no se conoce la zona al detalle, llevar un GPS y dominar su manejo pues la orientación por el bosque puede resultar difícil.

   Hace unos meses, mientras caminábamos por el bosque de Sansanet de regreso de nuestra ascensión a la Cúpula de Secús me grabé mentalmente la idea de volver en invierno ya que me pareció un bosque con cierta magia.

    Para este domingo dan todavía mucho frío pero lucirá el sol. Si a esto le añadimos que en la vertiente francesa podemos encontrar buena nieve polvo, que el viento no se la ha llevado como ha ocurrido en el lado español y además el sol ya comienza a estar más alto, lo que nos permitirá disfrutar de su agradable radiación a pesar de caminar por laderas septentrionales, la conclusión es que hoy puede ser el día elegido para regresar a Sansanet.

    Cogemos el coche y nos vamos hacia Canfranc, donde el viento ya está soplando, lo cual no constituye ninguna novedad, se ha convertido en una constante durante este mes de febrero. Atravesamos el túnel y cruzamos a Francia. Nada más salir del túnel, a unos 400 metros vemos un desvío a mano izquierda que marca “Forges d´’Abel”. Giramos por ahí y descendemos unos 200 metros por la cuesta que nos lleva hacia los edificios de una pequeña Central Hidroeléctrica. Aparcamos en un rellano junto a la puerta de entrada pues el resto del camino está cubierto de nieve y apenas hay huecos para estacionar.

   Son las 10:30 de la mañana y el termómetro del coche marca 13ºC bajo cero. El sol todavía no da en el fondo del valle. Tenemos la sensación de estar dentro de un congelador. Nos armamos de valor y salimos sin perder tiempo. Cargamos las raquetas en las mochilas y subimos un corto tramo de carretera en dirección a Espelunguere. Pronto llegamos al desvío de la senda que se dirige por el bosque hacia el Somport. Aquí ya nos ilumina el sol, lo cual nos regocija.

   Nos colocamos las raquetas y nos internamos en el bosque. La huella está bien marcada. Al parecer los días previos han estado paseando otros raquetistas. Disfrutamos de una buena nieve polvo que no ha podido transformar con las temperaturas tan bajas. Parece recién caída. A ambos lados de las senda se alternan grandes ejemplares de hayas con vetustos abetos de gran porte. Las ramas están todavía tapizadas de nieve. La sensación de caminar por el bosque alfombrado de blanco sintiendo en la piel los titilantes rayos de sol filtrados por las ramas es absolutamente gratificante. Una sensación de armonía se apodera del caminante.

   Mas no debo ensoñarme y me concentro en el GPS ya que hay algunos desvíos que nos podrían confundir. Tras la primera subida llaneamos un rato y atravesamos algunos prados donde le nieve virgen brilla fulgurante. Millares de minúsculos destellos arrancados por el sol. Ya no sentimos frío. Me sobran los guantes. Dejamos a nuestra izquierda, un poco más abajo, el pequeño y helado lago de Anglés. Cuesta creer que muchos metros justo debajo de nosotros esté horadada la montaña por el túnel de Canfranc, por donde circulan los coches.

   Hacia el Sur vemos asomar las altivas y rocosas cumbres de la Llena del Bozo y de la Garganta, que se elevan sobre el paraje denominado “La Chorrota”. A la izquierda de las mismas también emerge la cima del Aspe, encaramada sobre la Tuca Blanca, que quiere taparla. Se adivinan trazas de nieve arrancada y arrastrada por los vientos que dominan en las alturas. La Tuca Blanca, más cercana, también reclama su protagonismo, vestida de blanca como su nombre reza, cubiertos de nieve los abruptos pliegues de sus umbrías murallas. Paredes que hacia el norte se desploman sobre el Paso del Aspe y La Ciudad de Piedra.

   Seguimos caminando un buen rato y pronto escuchamos voces. Ya estamos cerca del concurrido parking de Sansanet donde muchos excursionistas inician la ruta que asciende al Ibón de Estanés por Francia. Obviamos el desvío que se dirige a Estanés, por donde vemos subir a más gente con raquetas. Nosotros cruzamos un pequeño puente y nos internamos en las profundidades del bosque de Sansanet, siguiendo las marcas del recorrido denominado “Tour du Val d’Aspe”.

   En esta senda ya hay pocas huellas y decrecen en número conforme avanzamos. Llegamos al barranco de “La Gave d’Aspe”, que debemos cruzar, y aquí desaparece definitivamente todo rastro de pisada humana. Yo recordaba haber visto dos pequeños puentes cuando recorrí esta senda hace unos meses. Remonto un poco el barranco, que no tiene ninguna complicación, y encuentro los puentecillos cubiertos de nieve, inmaculados. Los cruzamos. Continuaremos ahora un par de kilómetros por el interior del bosque, abriendo el camino, inventando la huella. Este tramo lo hacemos despacio, las raquetas se hunden en la nieve y debo ir pendiente del track en el GPS en todo momento. Hay algunas señales en los árboles pero son escasas y están muy descoloridas, así que mejor tomárselo con calma y no despistarse.

   Poco a poco hacemos camino y ascendemos. Por momentos llego a sentirme como Jeremiah Johnson , bonita película que descubrí de niño y de la que guardo grato recuerdo. Eso sí, sin osos ni indios acechando entre la maleza.. Finalmente desembocamos en un cruce donde volvemos a encontrar huellas. Un cartel indica “Causiat”, lo que significa que estamos al lado de las pistas de esquí de fondo de Somport.  Subimos un poco más y ya vemos a lo lejos algunos esquiadores, con su rítmico y característico paso, alternando acompasadamente movimientos de brazos y piernas. Alcanzamos la pista de fondo por donde deberemos de caminar en dirección a la carretera hasta enlazar con el Camino Francés de Santiago.

   La pista está bien pisada lo que nos permite avanzar a buen ritmo.. Nos encontramos a nuestros amigos Soco y Javier que están de cursillo. Los saludamos y continuamos nuestro viaje. Llegamos a la carretera y descendemos unos metros para desviarnos enseguida por el Camino de Santiago. Esta senda también dispone de abundantes huellas. Atravesamos amplios prados cubiertos de nieve esponjosa. Seguimos disfrutando de sol y frío.

   Llegamos de nuevo a las proximidades del parking de Sansanet donde varias familias disfrutan de la nieve y juegan con trineos. A partir de aquí volvemos a toparnos con la desconcertante y repentina desaparición de huellas. Parece que todo el mundo se ha limitado a caminar de común acuerdo desde el Somport a Sansanet con el pacto tácito de no adentrase más allá.  

   Otra vez tendremos que ir muy atentos del GPS pues el camino se introduce por un estrechamiento y luego recorre unas laderas por donde cuesta creer que discurra senda alguna dada la perfecta uniformidad de la nieve. Voy abriendo huella despacio mientras nos alejamos paulatinamente de la carretera. Cruzamos alguna barranquera donde nos hundimos hasta la ingle y pasamos después por un tramo ligeramente expuesto, aunque sin gran peligro gracias a la abundancia de nieve. Algunas huellas de animales cruzan y parecen intentar confundirnos el camino.

   Afortunadamente hace sol y vamos con buen margen de tiempo pues en esta parte avanzamos muy despacio. De pronto se me acaban las baterías del GPS. Menos mal que he sido previsor y llevo otras de recambio, pues con el frío se agotan antes. Pasamos por una ladera inclinada y mientras la bordeo veo que la nieve parece adoptar la forma cóncava de una senda entre los árboles. Me alegro porque nuestro ritmo cada vez era menor y ya empezaba a plantearme regresar sobre nuestras huellas y bajar después por la carretera.

   Elena está cansada y se le alegra la cara al ver como el camino mejora. Poco a poco se va tornando más ancho y con menos pendiente. Al cabo de unos quince minutos, entre los árboles nos llegan los ecos del ruido de coches con lo cual nos estamos acercando a la “civilización”. Todavía tendremos que caminar un buen rato hasta alcanzar la carretera, muy cerca del cruce de Forges d’Abel donde hemos aparcado.

   Tras unas seis horas de caminata llegamos cansados pero realmente contentos de haber recorrido unos parajes tan bonitos con su pequeña dosis de aventura.

  • Desnivel + acumulado: 640 m
  • Horario total: 6 h.  
  • Distancia recorrida:16 km.


Salimos de Les Forges d'Abel, al otro lado del túnel de Canfranc


Entramos en el hayedo con abundante nieve polvo


Elena sigue el marcado camino, como en el Mago de Oz


Otro tramo de bosque


Magníficos parajes tan cerca de nuestra tierra


La naturaleza también crea sus obras de arte. Bonita escultura natural


Dominando el paraje de "La Chorrota" sobresale la Llena del Bozo


Nos adentramos en lo más profundo del bosque de Sansanet


Bonitos ejemplares


Durante un buen tramo debemos abrir huella, y dibujar el camino


Las pistas de fondo del Somport están enclavadas en un gran entorno natural


Bajamos al encuentro del Camino de Santiago


Precioso abetal con la Cúpula de Secús asomando por detrás


Cruzamos un puentecillo. El Acué o Gabedaille al fondo


Zoom a la Cúpula de Secús, donde subimos hace unos meses


Estampa invernal en el parking de Sansanet


Otro tramo sin huellas, avanzamos lentos y atentos al GPS


El bosque de nuevo


Track del recorrido en google


+Fotos               Track


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3 comentarios:

Eduardo dijo...

Hola David, me has puesto los dientes largos al leer la ruta y ver las fotografías, otra vez será, saludos

Anónimo dijo...

Hola David,
Qué ganas tengo de poder ponerme unas raquetas y poder hacer una ruta tan bonita como la que hicistéis. Ver las fotos de esos paisajes que trasmiten tanta paz y belleza ......me han cautivado ;-)eso es, exactamente, lo que yo necesito.
Enhorabuena por la crónica, se nota que, esta vez, te has "explayado a gusto" y es un placer poder leerla. Además en esta ocasión....con un toque aventurero.
Nos vemos en la próxima!!!
Besos
Arancha

David Naval dijo...

Hola chicos,
Me alegra que os gusten las fotos y la crónica. Simplemente trato de transmitir lo que sentía mientras caminaba. Nos vemos por los montes!!

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